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Foto de calle y Urbana Legislación

Legislación en la fotografía de calle

Antes de salir a practicar fotografía de calle deberíamos plantearnos qué podemos hacer y lo que no. Para ello es conveniente conocer la legislación.

Uno de nuestros mayores miedos a la hora de salir a la calle a captar instantes en los que intervienen personas desconocidas es saber a ciencia cierta si estamos infringiendo alguna ley.

«Soy como un vaquero con una bala y no con una ametralladora en busca de ese instante decisivo.»

Fan Ho

Fotografía callejera con ciclista bajando una calle empedrada y perseguido por un reflejo en ventanal. Fotografía: Anxo Dafonte

Qué nos dice la Ley

La respuesta a esta pregunta es relativamente sencilla: NO se puede fotografiar a ninguna persona sin su consentimiento y mucho menos cuando desconoce que la estamos fotografiando.

A resposta a esta pregunta é relativamente sinxela: NON se pode fotografar a ningunha persoa sen o seu consentimento e moito menos cando descoñece que a estamos a retratar.

Dito isto, o mellor que podemos facer os fotógrafos de rúa é quedarmos na casa.

No se puede fotografiar a las personas sin un consentimiento

Así parece a priori, pero vamos a matizar ciertos puntos que a pesar de no evitar incumplimientos de la legislación, deberíamos tener en cuenta para poder ejercer nuestro trabajo de documentación gráfica. Si quieres saber algo más sobre esta disciplina, te recomiendo que comiences leyendo mi otra publicación sobre fotografía de calle.

De cuándo es la Ley y qué nos cuenta

La Ley que regula el derecho a la imagen y al honor es muy dura y, cada vez se endurece mucho más.

En España seguimos a regirnos por una ley redactada en el año 1982 y que no contemplaba las nuevas tecnologías. En aquellos tiempos no había nadie todavía exponiendo sus fotografías con los teléfonos móviles.

Todo lo que comento en esta publicación hará referencia a la legislación que conozco, a la española y, tanto en el futuro como puede suceder ya en otros países, los artículos que mencione sobre ella, podrían variar notablemente.

Antes de seguir, conviene que como lector, revises si no existen cambios en la legislación que podrían contradecir o completar ciertas opiniones expresadas en esta publicación. Te recomiendo que accedas a lo que en el BOE (Boletín Oficial del Estado, del Gobierno de España) se publica al respecto. Puedes hacerlo directamente desde aquí; donde además, encontrarás los textos originales y sus actualizaciones con el paso del tiempo.

Sobre la captación de imágenes

Resumiendo bastante la legislación, como te decía, básicamente no podremos realizar ninguna fotografía en la que salga una persona sin haber obtenido antes su consentimiento. El artículo 7.5, el más polémico de todos es el que más nos afecta como fotógrafos, ya seas aficionado o profesional, nos dice que el mero acto de hacer la fotografía ya infringe la ley, no importando en absoluto si nos encotnramos en un espacio privado o público.

«La captación, reproducción o publicación por fotografía, filme, o cualquier otro procedimiento, de la imagen de una persona en lugares o momentos de su vida privada o fuera de ellos, a excepción de los casos previstos en el artículo octavo, dos.»

BOE, Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intividad personal y familiar y a la propia imágen. (Capítulo II, artículo septimo, punto 5).

Cuestión de interpretación

Ante el artículo atnerior, poco se podrá hacer; sin embargo, a partir del punto octavo se nos va aportando algo de esperanza al hablarnos de ciertas excepciones en situaciónes muy particulares.

Tenemos que aclarar, que de llegar a enfrentarnos a una demanda, todo quedará finalmente a expensas de la interpretación que haga el juez que instruya el caso en particular.

En este octavo punto se nos citan algunos supuestos donde sí se podría fotografiar y, entre ellos, escenas de interés histórico, cultural o científico, ante los que podríamos no estar infringiendo ninguna ley y, quiero insistir en la palabra ‘podríamos’ porque como decía, en último caso sería un juez quien decidiese.

Atendiendo a lo que nos dice exactamente el punto 8.2:

«Dos. En particular, el derecho a la propia imagen no impedirá:

a) Su captación, reproducción o publicación por cualquier medio cuando se trate de personas que ejerzan un cargo público o una profesión de notoriedad o proyección pública y la imagen se capte durante un acto público o en lugares abiertos al público.

b) La utilización de la caricatura de dichas personas, de acuerdo con el uso social.

c) La información gráfica sobre un suceso o acontecimiento público cuando la imagen de una persona determinada aparezca como meramente accesoria.»

BOE, Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo, de protección civil del derecho al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. (Capítulo II, artículo octavo).

Es en este artículo en el que se están basando lo fotoperiodistas para poder ejercer su trabajo. Si nos centramos en este artículo, podremos ya exponer incluyendo a personas, siempre y cuando sean cargos o personalidades públicas y cuando en ese instante fotografiado sea para informar o documentar una situación de interés general.

Podremos además, llegar a fotografiar en un acto público a gente anónima mientras no tengan un peso relevante en la fotografía, es decir, que no sean los protagonistas. Esto es a lo que se refierle la ley en el punto c) cuando se habla de personas meramente accesorias.

Resumiendo. Lo que el fotógrafo de calle debe hacer es fotografía de la calle y no de las personas. En cuanto nos centremos en una persona, la convertimos en el objeto de la fotografía y deja de ser accesoria.

La decisión de los jueces

Nos encontramos ante una tesitura muy compleja en el caso de tener que llegar a la sala de un juzgado ya que ese arbitrio puede llevar a resultados tan sorprendentes como inesperados.

No va a ser fácil que se pueda realizar una valoración desde un punto de vista objetivo y justo.

Si la mayoría de las personas que fotografían no se molestan por su formación… ¿qué le vamos a exigir a los jueces?

La persona designada para ello debería tener ciertos conocimientos, sobre todo en lo que a arte y composición se refiere, para poder entender los motivos que al autor le llevaron a exponer la fotografía cuestionada.

Para poder hacer una valoración correcta sobre una obra fotográfica, la autoridad designada debería tener conocimientos y cultura fotográfica, de pintura, etc. y, por supuesto, también los hay; no quiero decir con esto que ningún juez posea estas capacidades. Pero no es exigible esta preparación y, en mi opinión, esto es algo que debería cambiar.

El consentimiento expreso

Muchos fotógrafos de calle están convencidos de que al no existir en la legislación ningún punto en el que se indique que el consentimiento expreso deba ser dado también por escrito, con la mirada a cámara del sujeto entienden que existe un consentimiento implícito.

Esto no es así exactamente. Tengámoslo siempre en cuenta. Volvemos al punto de las interpretaciones. Si intentas agarrarte a ese consentimiento implícito en una mirada, te estarás agarrando a un clavo ardiendo, tendrás sí o sí las de perder. Ningún juez te dará la razón.

La mirada a cámara podría ser un consentimiento… pero nunca permanente.

La explicación es bien simple. Al igual que sucede con la cesión de los derechos de imagen con personas retratadas voluntariamente e, incluso con contratos firmados, cualquier consentimiento sobre el uso de la imagen de una persona es inmediatamente revocable.

Por lo tanto, cualquier persona que te diese consentimiento, te lo puede retirar cuando se arrepienta de ello y, ante esto no hay nada que hacer. Llegarás al juzgado y el juez te dirá que no importa el consetimiento que te hubiese dado en su momento, sea implícito o explícito; e el momento de la vista ya no dispones del mismo. Por eso, aunque sea otra disciplina totalmente distinta, es recomendable el uso de contratos para la realización de retratos, sin olvidarse de especificar cláusulas que contemplen la revocación de los permisos de imagen y si llegado el caso, es aplicable algún tipo de compensación… esto posiblemente dea para otra publicación, déjame en los comentarios si es de tu interés el tema de las contrataciones para animarme a trabajar antes en ello.

Cómo debemos actuar en la calle

En mi opinión y, creo que en la de la mayoría de los fotógrafos de calle pues así me lo enseñaron y de esa forma lo aprendí, debemos ser, ante todo, naturales.

Siendo completamente conscientes de que incumplimos leyes, pero convencidos de que esas leyes que nos estamos saltando no están actualizadas y no van acorde con los tiempos actuales.

El fotógrafo de calle no es un delincuente, no está haciendo nada malo… decir lo contrario es prejuzgar.

Debemos meternos bien en la cabeza que no estamos haciendo daño a nadie, pero para eso, debemos primero marcarnos unos límites éticos basándonos en unos mínimos de responsabilidad y, sobre todo, mucha empatía.

Fotografiando a menores de edad

Por poneros un ejemplo, yo tengo por costumbre no fotografiar nunca en lugares donde frecuenten menores de edad. Mis líneas rojas me impiden siquiera aparecer con una cámara en un parque infantil o en un colegio, evitando de esta forma bastantes problemas.

Proteger a los menores de edad es una prioridad… no hay lugar para las excusas.

Si por algún motivo, se diera un día que encontrase una escena que sí o sí creyese que vale la pena ser recogida en una instantánea, solicitaría permiso a los tutores legales del menor que apareciese. Sin embargo, eso produciría ya de por si un efecto de conocimiento previo y se perdería la esencia de la fotografía de calle para entrar ya en el terreno del retrato. Pero, en caso de tener que llegar a ese extremo, no olvides que el consentimiento por escrito debe estar firmado por todos y cada uno de los tutores legales del menor.

De todas formas, no olvidemos tampoco que el término street photographer nació para designar a los fotógrafos que hacían retratos por la calle. Hoy ya no tiene esa connotación, pero haberlos aún los hay.

Situaciones ridículas

No busco nunca ni busqué jamás imágenes que pudieran dejar quedar a nadie en evidencia. La empatía hacia los demás es absolutamente imprescindible en esta disciplina.

Cuando retrato la calle, me retrato a mi mismo.

La máxima es muy sencilla y conocida por todos: No hagas con el resto de la gente lo que no te gustaría que te hiciesen a ti. Por desgracia, esta máxima no es tenida en cuenta por algunos personajes que a cambio de muchos «me gusta» en las redes sociales no dudan en buscar precisamente eso, intentar ridiculizar mostrando situaciones comprometidas y en lugares donde las personas son más vulnerables y se muestran de una forma distinta a su día a día (playas y piscinas, por ejemplo). Este tipo de fotógrafos son los que crean mala fama y rechazo hacia esta disciplina.

Cuando te descubren fotografiando

Si te pillasen haciendo una fotografía, volvemos a lo mismo: naturalidad. Lo que nunca falla es la sonrisa, no pierdas la sonrisa ante ninguna situación o palabra. Ten en cuenta que la persona puede sentir invadida su intimidad y sus primeras palabras serán más bruscas de lo que ella misma quisiera.

Nos enfrentamos a una pandemia que nos obliga a llevar mascarillas durante mucho tiempo y podríamos pensar que la sonrisa es más difícil de mostrar. De todas formas, las personas tenemos una gran facilidad para sentir e interpretar los mínimos gestos de la cara. Los ojos, por ejemplo, hablarán de tu actitud. Tu sonrisa será capaz de traspasar el tejido y los filtros de tu mascarilla. Es un arma tan potente que atraviesa incluso aquello que no hace un virus tan dañino y terrorífico.

Si cuando fotografías en la calle lo haces de forma tranquila y sonriente, es probable que ni se te acerquen. Por el contrario, si pierdes los nervios y actúas como si estuvieses haciendo algo malo, seguramente te van a interrogar y lo harán con la misma actitud y desconfianza que vean en ti.

Me enciendo cada vez que veo fotografías de gente desfavorecida sin ninguna justificación.

Si alguien se acerca a preguntarte por lo que estás haciendo, limítate simplemente a explicarlo sin miedo, no haces nada malo. Comenta tu visión de la imagen, de la escena. Muestra la foto, incluso antes de que te la pidan. Si aún así te piden que la elimines, no dudes que están en su derecho, la borras y punto. Sin mayores complicaciones. No vale la pena y la otra persona siempre tendrá la razón.

Ninguna fotografía que vayas a borrar será irrepetible. Si no la hiciste tú, otro fotógrafo la hará. Partiendo de este principio, ¿piensas en serio que vale la pena llegar a un juzgado por ello? Ya tendrás la oportunidad algún día de exponer una escena similar.

Cuando alguien se molesta por una publicación.

Puede suceder también que en el momento de la exposición nadie te hubiese dicho nada y no te exigiesen la eliminación de la imagen.

Muchas fotografías de calle, la mayoría de ellas, llegan a publicarse en blogs y redes sociales sin consentimiento de las personas que aparecen en ellas, y lo habitual es lo normal. Eso haría que se rompiese el ritmo de tu sesión y llamaría demasiado la atención, tanto que el resto de los personajes ya te tendrían totalmente calado y localizado, te verían como una amenaza. ¿Quién será esa persona que va por ahí con una cámara fotográfica y luego aún tiene la caradura de interrumpir a los transeúntes para contarles alguna milonga?

Normalmente, la gente no se encuentra en sí misma en una imagen, lo más habitual es que sean otros los que les avisen de que aparecen en ella. Muchos sentirán orgullo y les gustará aparecer en tu porfolio (también dependiendo de como sea, y hablamos de si el estilo sea respetuoso o burlón) y, de molestarse incluso en contactarte, ¡qué bonito sería agradecérselo enviándoles una copia de su fotografía! Quedar bien sale barato y acarrea muchos beneficios a posteriori.

Yo prefiero eliminar una fotografía a pensar que alguien se pueda sentir molesto al identificarse en ella. Yo procuro que la gente quisiera aparecer en mis imágenes porque eso es lo que al final quedará de mi.

Lo normal sería que te lo comunicasen primero. Llevar una demanda de este tipo a un juzgado es costoso e igual que tú, el demandante no podrá saber con garantías el resultado del proceso. Tu mejor defensa será precisamente que no te tuviese hecho llegar sus impresiones. Probablemente te obligen a eliminar la imagen y todo quedará ahí.

En el caso de que alguien te diga que se siente molesto con la imagen, lo más razonable sería eliminarla de todos aquellos lugares donde hubiese sido expuesta. Una vez hecho eso, es probable que ya no tenga que demandarte, en cuyo caso, obrará a tu favor el hecho de haber retirado rápidamente su imagen. Existirá por tu parte una clara intención de colaboración y acompañado de unas disculpas que deberías ofrecer ya en su momento junto con tu versión sobre la imagen, es poco probable que la cosa vaya a más.

Pero si se comunicaron contigo y por cabezonería quieres seguir adelante con la imagen… ¡prepárate para lo peor! Las cantidades exigidas por los juzgados son muy importantes y, si el supuesto es éste, en parte lo merecerías.

Conclusiones

Legalmente no puedes fotografiar personas en la calle, aunque sea en un espacio abierto y público.

Por el contrario, no estás haciendo daño a nadie. No haces nada malo. Esto resulta muy paradójico si lo enfrentamos con las legislaciones. Se nos prohibe algo que no daña a nadie.

Fotografía la calle y, en consecuencia, gente en la calle también. Cuando te centras en la persona, dejas de fotografiar la calle para entrar en la modalidad del retrato. Habrá quien te hable entonces de un género al que denominan retrato de calle, y que de hecho, tiene relación con el origen de la street photography, pero tal y como la entendemos hoy, no distingo ese género con el del retrato en exteriores… pero me encanta ver a los street photographers trabajando en los lugares más emblemáticos y turísticos.

Pero las leyes estan bien, deben ser así. Yo en ningún momento opino ni diré lo contrario. Lo único que me molesta es esa hipocresía que se muestra en ocasiones, como por ejemplo, cuando levantas un teléfono móvil y haces todas las fotos que te apetezca pero como lleves una réflex en seguida te aparece una autoridad para impedirlo… y hoy en día, los móviles ofrecen calidades muy superiores a muchas cámaras compactas del mercado.

Si aún siendo estrictas, muchos fotógrafos registran imágenes de dudosa moralidad, no quiero imaginar lo que sucedería si las cambiasen por otras más permisivas y actualizadas a los tiempos modernos.

Así que a pesar de todas estas restricciones y complicaciones, no pierdas las ganas de salir a fotografiar a la calle pues es un medio sumamente interesante e importante para documentar la vida en tu momento y, ¿quién sabe? podría resultar muy útil en el futuro.

Gracias por tu atención, espero que te pueda servir de algo e inspire esta opinión.

Saludos, abrazos y recuerda: no dispares… ¡fotea!

Por Anxo Dafonte

Soy recolector de recuerdos por devoción y colaborador en DESDE CÁMARA (desdecamara.com). Me gusta tanto la Fotografía porque me hace sentir y divertirme tanto como errores cometo, que no son pocos.

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